Africana

Hemos decidido separar Africana de los demás cuadernos, pues ¿qué sería de la Pintura Negra sin la estética africana? Toma su primer impulso en Cuba, inspirándose en los signos abakuá, y pronto amplía su investigación a la cultura visual africana, tanto clásica como contemporánea. Se trataba de destacar los rasgos estilísticos sin caer en el (pseudo) misticismo que tanto seducía a los artistas occidentales de principios del siglo XX. La obra de Llinás  reúne las tres orillas: la americana, la europea y la africana, siendo esta última la menos conocida y reconocida. Si más allá de la dimensión transatlántica tiende a lo universal – noción un tanto vaga por cierto – no se puede pensar sin la estética africana.

Africana se divide en una parte que presenta parte de la documentación visual del pintor y una sección que reúne bocetos de obras. La documentación visual se completa con los libros y catálogos de la biblioteca del pintor. Esta no está repleta de títulos (hay algunos clásicos de la literatura afroamericana), pero, al igual que el resto de materiales, muestra una mirada perspicaz y empática, templada por la experiencia de la persona negra en un contexto diaspórico, tanto en Cuba como en su exilio europeo